✅ Fortalezas
●Un ciclo de cinco años excelente: +23,49% anual a cinco años, percentil 19 de su categoría, por encima del +21,45% del grupo y del +19,42% del índice. En 2026 lleva un +43,43% frente al +29,93% de la categoría.
●Gana donde su grupo no llega: Alfa de 2,43 a cinco años frente al 1,71 de la categoría, y captura del 102,10% de las subidas del índice a tres años, frente al 97,25% del grupo (a diez años sube al 122,35%, pero entonces también captura más bajadas).
●Una cartera de verdad distinta a la del sector: Cuarenta y nueve acciones sesgadas a compañías medianas y pequeñas: 23,76% en small y microcaps frente al 3,62% de la categoría, con una capitalización media de 26.042 millones de dólares contra los 108.488 del grupo.
●Más barato de lo que aparenta en múltiplos: PER de 10,34 frente al 11,94 de su categoría, con una rentabilidad por dividendo del 3,57% frente al 3,15%.
●El equipo lleva trece años: Mark Lacey gestiona el fondo desde el 9 de septiembre de 2013 y Alex Monk desde el 1 de enero de 2021. El histórico malo de 2017-2020 es del mismo gestor que el bueno de después.
●Sin comisión de éxito y sin peaje de salida: El KID de 28/07/2026 confirma que no hay comisión de resultados ni de reembolso.
●El mejor momento en años: A un año gana un 49,74% y queda en el percentil 10 de su categoría; Lipper le da 4 sobre 5 en retorno consistente en la valoración global.
⚠️ Riesgos
●Dieciocho años y el partícipe del primer día pierde dinero: Salió el 11 de julio de 2008 a 29,46 euros y el 27 de agosto de 2026 vale 26,12: un −11,32% acumulado, −0,66% anualizado en 18,1 años. Y eso incluye el +43% que lleva este año.
●La caída depende de dónde se mire, y en todas es enorme: el −20,89% que circula es la ventana de tres años; el propio Morningstar publica un −75,98% en la de diez, entre enero de 2017 y marzo de 2020, 39 meses de descenso. Sobre la serie diaria desde el lanzamiento llega al 88,72%, del 1 de marzo de 2011 al 19 de marzo de 2020. Ese máximo de 2011 sigue sin recuperarse: hoy está un 17,93% por debajo.
●A diez y quince años está en la cola de su categoría: Percentil 89 a diez años (+6,21% anual frente al +8,98% del grupo) y percentil 96 a quince (+1,07% frente al +6,23%). Alfa de −1,83 a diez años y −5,16 a quince.
●Riesgo máximo y rentabilidad baja en el plazo largo: Morningstar lo clasifica en el escalón de riesgo más alto de su grupo a diez años (5 sobre 5) con rentabilidad de 2 sobre 5, entre 82 fondos. La volatilidad a diez años es del 35,93% con beta 1,41.
●A diez años captura más caídas que subidas: 122,35% de las subidas del índice y 135,21% de las bajadas, cuando su categoría se queda en el 93,14% y el 90,12%. Las cifras amables —102,10% y 94,78%— son las de la ventana de tres años, la misma que esconde la caída de verdad.
●La peor nota posible en preservación de capital: Lipper le da 1 sobre 5 en preservación en la valoración global, a tres años y a diez. Es la nota más baja de la escala.
●Caro para lo que es: 1,85% de gastos corrientes frente al 1,63% de mediana de su grupo de precio: Morningstar lo sitúa en el nivel 4 de 5, percentil 62. Sumando el 0,53% de costes de transacción, el KID cifra el impacto en el 4,2% anual a tres años, y en el 7,4% el primer año si el comercializador cobra la suscripción.
●Un sectorial que se mueve con el precio del crudo: El 91,40% de la cartera está en energía. El escenario desfavorable del KID deja 3.030 euros de cada 10.000 al cabo de un año. No es una posición de cartera, es una apuesta.
●Sin criterios de sostenibilidad: El 90,12% de la cartera son combustibles fósiles, por encima del 86,13% de su categoría, y no consta clasificación SFDR.